Sentencia del Caso Japón

Caso 40-2018: Japón & Primer Ministro Shinzo Abe

SENTENCIA ÉTICA

 

Estimados Fiscal, Defensor Público, Embajador, Secretario y Miembros del Jurado del Comité Internacional de Ética Budista (CIEB) y Tribunal Budista de Derechos Humanos (TBDH), respecto del Caso 40-2018 contra Japón & Primer Ministro Shinzo Abe, por medio de la presente, en el día 4 de Marzo de 2018, se deja constancia de que se ha concluido el juicio para analizar la violación a los Derechos Humanos y la Ética Budista realizada por el acusado. Este Caso ha sido llevado a cabo como consecuencia del “Reconocimiento de Paz a Sea Shepherd”.

Luego del análisis de la presentación del Caso y la validación de pruebas, se ha procedido con la votación de 5 miembros del Jurado, confirmándose que existió 1 voto de “Inocente”, y 4 votos de Responsable a Japón & Primer Ministro Shinzo Abepor los graves delitos de Ecocidio y Crímenes contra la Naturaleza, Violación al Derecho Internacional y Violación al Derecho Budista. El Tribunal Budista de Derechos Humanos ha podido comprobar que Japóny su líderPrimer Ministro Shinzo Abedestinan billonarios recursos económicos para mantener un régimen ecocida e ilegal que viola los derechos de las personas no-humanas, especialmente los derechos de animales con consciencias superavanzadas como delfines y ballenas, quienes de forma sistemática y generalizada están siendo exterminados por el gobierno japonés con total impunidad, incluso aunque tal acto sea prohibido no sólo por la Ley Internacional sino también por el propio Derecho Budista que ha desempeñado una función esencial en la cultura del Estado de Japón. En este sentido, el exterminio de 1 millón de cetáceos realizado por Japóny su líderPrimer Ministro Shinzo Abe están violando no sólo la prohibición internacional de cazar ballenas declarada por la International Whaling Commission (IWC) y la International Court of Justice (ICJ), sino que también viola el precepto ético budista de no dañar o asesinar seres sintientes. Además, el Tribunal Budista de Derechos Humanos confirma que los delfines y las ballenas no son meros peces desprovistos de emociones, sino que son realmente seres mamíferos muy cercanos al ser humano, tanto en emoción como en raciocinio, poseyendo una inteligencia y un grado de emotividad mucho más avanzados que los mismos niños humanos. Al mismo tiempo, el Tribunal Budista de Derechos Humanos ha podido comprobar que Japón está mintiendo descaradamente al afirmar que este exterminio de ballenas y delfines es realizado por motivos científicos y por motivos de tradición cultural. Esta mentira y engaño gubernamental ha sido sentenciada por la International Court of Justice (ICJ), confirmándose que las expediciones japonesas no son científicas sino que están destinadas a la cacería y comercialización de carne, pero también el Tribunal Budista de Derechos Humanos declara que este exterminio de ballenas no es una tradición cultural japonesa sino que realmente es una práctica europea nórdica, confirmando que el gobierno japonés está ignorando que su verdadera tradición cultural es la Espiritualidad Budista, la cual es sinónimo de misericordia y amor espiritual hacia todos los seres sintientes, especialmente hacia seres emocionales y racionales como los delfines y las ballenas. Así, el exterminio de cetáceos no sólo constituye un crimen de Ecocidio y un crimen contra la naturaleza, sino que también viola las convenciones del Derecho Internacional y las convenciones éticas del Derecho Budista, siendo un ataque violento y psicópata contra la vida, contra la Madre Tierra (Pachamama), contra la justicia y contra la rectitud. En un contexto planetario en el que la humanidad está contaminando el aire y las aguas, destruyendo los bosques y selvas, sobrecalentando el planeta, parece que Japón está dispuesto a destruir también la vida de los océanos, lo cual demuestra un cierto resabio de la peor época del Imperialismo Japonés, cuando en la Segunda Guerra Mundial se alió con el Nazismo y comenzó a oprimir y asesinar a varios millones de seres humanos de otras naciones, incluso usando al Budismo para legitimizar sus campañas militares y crímenes contra la paz. Algunas organizaciones budistas japonesas recientemente han solicitado disculpas públicas por haber permitido ser corrompidas y utilizadas por el gobierno criminal del Imperio Japonés durante la Segunda Guerra Mundial, muchas veces manteniendo silencio cómplice y otras veces asistiendo ideológicamente para validar los crímenes, pues su nacionalismo pervirtió tanto al Budismo que llegaron a considerar que el culto religioso al Emperador japonés era más importante que seguir la tradición ética budista de Siddhartha Gautama. Pocas comunidades espirituales se resistieron y denunciaron la guerra pagando el precio del arresto y la tortura, como es el caso de Shinko Bukkyo Seinen Domei. De hecho, el status quo fue defendido por algunas organizaciones budistas corruptas durante la época del Imperialismo Japonés, manteniendo silencio cómplice ante los crímenes contra la humanidad y los crímenes de guerra cometidos por Japón durante la Segunda Guerra Mundial del siglo XX. Incluso, en el siglo XVII el gobierno de Japón realizó una cruzada o guerra santa contra los japoneses cristianos, realizando un verdadero Holocausto y Genocidio contra su propio pueblo, forzándolos a abandonar el Cristianismo, torturando y asesinando a miles de personas que se rehusaban a abdicar su Espiritualidad gracias al silencio cómplice de organizaciones budistas de la época, por lo que esta inquisición o purga fue tan efectiva que en pocos años extinguió completamente a los cristianos de Japón.

Como en Japón milenariamente reinó el antiguo sistema de Civilización Budista, es importante que el Budismo no se calle ante el mal y sentencie los actos de Ecocidio y crímenes contra la naturaleza realizados por el gobierno contemporáneo de Japón como una total Violación al Derecho Internacional y al Derecho Budista, tal y como sucedió en el Caso Myanmar y en el Caso Tailandia. La Comunidad Maitriyana no sigue la senda del silencio cómplice y decide hacer frente a la injusticia para hablar en nombre de los oprimidos, ofreciendo la presente Sentencia Ética al acusado “Japón & Primer Ministro Shinzo Abe” como modo de enseñanza sobre cómo se debe comportar verdaderamente una Nación Budista y Civilizada, en la cual se debe mantener una relación adecuada con la naturaleza, nunca engañando a la sociedad para cometer abusos contra la ecología. Mientras Japón continúe llevado a cabo un exterminio contra seres inteligentes, pacíficos y evolucionados como son las ballenas, seres que poseen mentes, personalidades, lenguaje y cultura, el gobierno estará violando totalmente al Derecho Internacional y al Derecho Budista. Japón y su líder Primer Ministro Shinzo Abe deben recuperar la guía ética y espiritual de esta Gran Nación Budista, la cual debería abandonar inmediatamente el camino de la codicia, el odio, engaño y ecocidio, para encaminar a Japón hacia ser parte de una civilización de paz, justicia, conocimiento y ecología.

El Maitriyana es el resultado del encuentro y síntesis entre Espiritualidad y ciencia. Por lo tanto, mientras que se está a favor de la supervivencia del más adecuado o recto, simultáneamente se rechaza la idea de la supervivencia de los más fuertes, pues este pensamiento podría justificar todo tipo de exterminios y ecocidios contra animales. Por ello, el Derecho Budista apoya la visión de Kropotkin, quien consideró al apoyo mutuo como la Fuerza o Propósito (Dharma) de la evolución. Esta teoría científica permite explicar entonces que las comunidades espirituales (sanghas) sean los organismos más evolucionados del planeta, siendo guiadas por la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y no-interfiriendo (wuwei) con el Orden Natural Universal (Tao). Esta perspectiva permite considerar al Maitriyana como científico, postmoderno y socialmente comprometido, volviendo a recuperar el espíritu empírico del Maestro Gautama, cuyo contacto directo con la realidad fue supremo. Así, mientras que el Catolicismo realizó el Juicio a Galileo como un ataque medieval dogmático contra la ciencia y el conocimiento, en cambio, el Derecho Budista ha realizado el Juicio a Ken Wilber como una defensa postmoderna heroica de la ciencia y el conocimiento frente a la manipulación y engaño pseudorreligioso. El Maitriyana va más allá de la religión (zongjiao) y la superstición (mixin), siendo un sistema de Espiritualidad que persigue la visión de la Evolución (Jinhua) ética de la humanidad y la coexistencia pacífica con todos los seres sintientes. Para el Derecho Budista, si la vida evolucionó por medio del apoyo mutuo, la cooperación y la Interexistencia, entonces la sociedad también debería evolucionar por estos mismos medios de reconciliación (maitri). De hecho, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) consideran que la Totalidad del Universo evoluciona por medio de este Propósito Supremo (Dharma) de la sabiduría compasiva (prajña-karuna), considerando que todo el Cosmos es gobernado por el proceso del cosurgimiento interdependiente o Ley Natural Cósmica (Tao). La supervivencia del más adecuado, que es el más recto y solidario, es algo muy distinto éticamente con respecto a la lucha por la existencia entre los más fuertes contra los más débiles, lo cual permite evitar caer en todo tipo de imperialismos y militarismos contra la humanidad y contra la naturaleza. A diferencia de las ideologías del darwinismo social y el capitalismo, el Maitriyana condena la concepción de la vida como competición, donde los más fuertes ganan por sobre los más débiles que pierden, pues en realidad la naturaleza funciona de otro modo, asegurando ganancias para todos por medio del apoyo mutuo, por lo que nunca es necesario oprimir y violar los derechos de los más débiles. Siguiendo las enseñanzas del Maestro Taixu, el Derecho Budista afirma que si los pueblos humanos deciden luchar entre sí por la supervivencia del más fuerte, entonces la destrucción mutua estará asegurada. Esto demuestra que el futuro de la humanidad, si es que se desea que tenga un futuro, deberá inevitablemente asumir el Gran Orden Natural (Tao) de la Interexistencia, la reconciliación (maitri) y el apoyo mutuo, que son los grandes valores universales del Maitriyana que conducen a la prosperidad de las especies. Al igual que Kropotkin, quien combinó sociología con la ética de los sabios, los grandes maestros espirituales enseñan que la competición no conduce a la evolución de la vida, sino que lo hace la cooperación, la paz y la armonía. Por lo tanto, el Derecho Budista concuerda con Kropotkin en que las fuerzas que guían la evolución de las especies son las mismas fuerzas que guían la evolución de las sociedades humanas, lo cual es evidente tras un estudio de la historia de la civilización donde se descubre que la cooperación, la empatía y el altruismo predominan por sobre la competencia, la confrontación y la guerra. Siguiendo las visiones de los maestros Gautama, Kropotkin y Taixu, el Maitriyana prevé que el Camino de la evolución social se dirige hacia un estado de anarquía o Liberación en el que las comunidades estarán compuestas por personas libremente asociadas por medio del apoyo mutuo, evanesciendo para siempre la competición y lucha entre los pueblos. El Derecho Budista considera que este horizonte evolutivo sólo puede darse por medio de la contemplación activa, la sabiduría compasiva y la ética humanitaria, que son las tres grandes gemas de la Espiritualidad revolucionaria. Pero si la humanidad se empecina en continuar con actitudes de imperialistas y capitalistas, entonces la civilización estará condenada a declinar y autodestruirse a sí misma, además de causar extinciones masivas de especies. La vía de la prosperidad y el progreso de los pueblos depende del apoyo mutuo y la solidaridad internacional. En concordancia con el Maestro Taixu, el Maitriyana confirma que las teorías de Gautama y Kropotkin enseñan al ser humano cómo mejorar su condición natural por medio de la ética del autosacrificio y apoyo mutuo. De hecho, las ideas de Kropotkin han sido anticipadas y realizadas plenamente por el Derecho Budista, el cual es un movimiento que desarrolla modelos para una sociedad armónica y autoorganizada como las células de un cuerpo y como el orden del tejido mismo de la realidad. Sin embargo, obviamente los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) advierten que para que exista una verdadera sabiduría compasiva (prajña-karuna) debe existir simultáneamente un vaciamiento de todo egoísmo, cultivando una mente abierta y plena, lo cual a su vez es fundamental para evanescer al dualismo y al consumismo que enferman cada hilo de la sociedad. El Maitriyana concluye entonces que el ser humano que se autorrealiza y autotrasciende se vacía de los males del Ego, de la Ideología y del Estado, encaminando su existencia psíquica y social hacia una vida de amistad, desapego, inegoísmo y amor espiritual tanto hacia el prójimo como hacia todos los seres sintientes. Sólo por medio de la generosidad y el autosacrificio la humanidad podrá sobrevivir y coexistir pacífica y saludablemente con el resto de la Madre Tierra (Pachamama), cumpliendo su función natural olvidada como guardián y protector del mundo. Precisamente, ésta es la misión de los maestros espirituales, quienes dedican toda su existencia al bienestar y evolución de toda la trama de la vida. La evolución de la humanidad no es realmente un proceso biológico, sino que es un proceso sociológico de anarquía y libertad, como afirma Kropotkin. Pero el Derecho Budista confirma que esta Liberación social no es el último telos del Camino de la humanidad, cuya evolución final verdadera es llegar al Despertar Espiritual (Bodhi). Ergo, del mismo modo que la humanidad es un paso evolutivo con respecto a la vida animal, entonces los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) constituyen el próximo nivel evolutivo superior al de los seres humanos sapiens,[1] superando la ilusión del Ego humano para adquirir una consciencia despierta y abierta al aprendizaje y la Interexistencia de la vida.

El Maitriyana declara que los animales, especialmente los mamíferos superavanzados, pueden desarrollarse espiritualmente y experimentar la Liberación, pues incluso aunque no posean desarrollos intelectuales, ciertamente pueden beneficiarse del Propósito (Dharma) o significado de la existencia. El Derecho Budista enseña que no sólo se está prohibido lastimar o asesinar a seres sintientes, sino que además se los debe tratar con cuidado, respeto y misericordia, enseñándoles una vida de paz y amistad por medio de la práctica de la sabiduría compasiva (prajña-karuna), e incluso ayudándolos a alcanzar la Cura (Nirvana) del sufrimiento. De hecho, cuando los animales son miembros de comunidades espirituales (sanghas) indudablemente se producen efectos espirituales producto del amor y la serenidad con los que están en contacto, teniendo el poder de purificar su mente y corazón de instintos agresivos, pues el poder del amor espiritual tiene efectos ilimitados incluso sobre el mundo vegetal. Así, aunque no comprendan cuestiones filosóficas o lenguajes complejos, los animales pueden beneficiarse enormemente de los efectos de la Espiritualidad como estilo de vida, lo cual se transmite a través de actitudes y no por medios intelectuales. Por eso, aquellos animales que sean adoptados como mascotas de comunidades espirituales (sanghas) pueden aprender a liberarse, eligiendo un nuevo lugar de vida, cambiando de compañero humano, transitando una vida errante o incluso decidiendo volver a la naturaleza. Para el Maitriyana, esto demuestra que la Liberación humana tendría un aspecto similar a la Liberación animal: vivir sin apego a lo ilusorio pero con armonía hacia el Orden Natural Universal (Tao) o Propósito (Dharma) de la vida. En definitiva, tal y como se ha manifestado en la Sentencia del “Caso Salk Institute for Biological Studies“, el Derecho Budista ha profetizado que los dos últimos Buddhas del futuro -Buddha Tissa y Buddha Sumangala- serán dos elefantes evolucionados espiritualmente, demostrando que la naturaleza dhármica o dignidad intrínseca se encuentra en seres humanos y también en otros seres vivos, como los elefantes, homínidos, cetáceos y cerdos.

En conclusión, el Tribunal Budista de Derechos Humanos tiene el Propósito (Dharma) de proteger a todos los seres sintientes por medio del amor espiritual y la sabiduría compasiva (prajña-karuna), sentenciando especialmente a los gobiernos que cometen ecocidios y crímenes contra la naturaleza. Por lo tanto, se establece que Japónha violado al Derecho Internacional y al Derecho Budista por medio de actividades ecocidas que producen un esquema sistemático y generalizado de violaciones a los derechos de seres no-humanos protegidos por la comunidad global. Indudablemente, Japón debería despojarse de todo rasgo imperialista y destructivo, especialmente abandonando la religión del capitalismo para recuperar el predominio de la Espiritualidad Budista y su pasión por la compasión hacia todos los seres sintientes. Por ello, la sentencia ética contra Japónconstituye una gran enseñanza para que esta Gran Nación se convierta nuevamente en un gobierno dhármico que deja de hacer el mal, comienza a hacer el bien y se purifica espiritualmente.

Siguiendo al Maestro Gautama, quien desarrolló una Comunidad de defensa de la naturaleza, el Tribunal Budista de Derechos Humanos supervisa que los gobiernos y las empresas no atenten contra la ética y los derechos humanos, nunca traicionando a la relación de armonía que debe unir a la humanidad con el resto de la naturaleza, por lo que se ha sentenciado a “Japón” como Responsable de Ecocidio, Crímenes contra la Naturaleza, Violación al Derecho Internacional y Violación al Derecho Budista.

Con espíritu de reconciliación (maitri),

Maestro Maitreya Samyaksambuddha

Presidente y Juez Espiritual del Tribunal Budista de Derechos Humanos

 

 

 

[1] Zhifeng, An appraisal of Kropotkin’s “ethics”.

 

 

 

 

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